lunes, 24 de diciembre de 2007

¡Feliz Navidad!

Prefiero decirlo a escribirlo...

Así que, aquí tenéis mi primer vídeo! Jeje!



PD.: Si el rey puede... ¿Por qué yo no?

sábado, 8 de diciembre de 2007

La última pieza

Hoy me apetece... volver a hacer el puzzle que se cargó la Eu.

El Beso de Robert Doisneau. 1500 piezas. Pasé tres días colocándolas una tras otra. La mayoría en tonos grises, dado que la instantánea es en blanco y negro. Bastante difícil, todas parecían iguales. Una vez terminado pensaba colgarlo en la pared, pero por hache o por be todavía no lo había hecho. Error. Hace dos semanas, mi hermana deshizo la mitad, no sé cómo. Creo que se le cayó al intentar retirarlo. De todos modos, da igual. Mañana estará acabado de nuevo.

Me gustan los puzzles, aunque no como a todo el mundo. Para muchas personas es un hobby que les ayuda a relajarse. Entran y salen de la habitación sin presiones. Ponen cuatro o cinco piezas al día. Yo no. A mí me gusta ver el puzzle terminado desde el momento en el que pongo la primera pieza. Primero busco las cuatro esquinas y luego cierro el marco. Después separo las piezas por colores, las agrupo y comienzo por sectores. Me estresa la idea de que esté a medias. Me despierto y me acuesto pensando en el puzzle. Cierro los ojos y veo piezas. Sí. Es una obsesión... Pero me siento tan bien cuando coloco la última...

Suelo hacer uno cada verano o cada dos. No importa el número de piezas, ni el motivo. He hecho castillos, panorámicas de ciudades como Nueva York (donde se ven todavía las Torres Gemelas) y paisajes. El más grande fue uno de 3000 piezas en el que se ve el Kilimanjaro de fondo y una manada de elefantes en primer plano. Tardé cinco días.

Los puzzles me gustan, aunque no tengo la suficiente paciencia como para tomármelo con calma.

martes, 4 de diciembre de 2007

Hoy me apetece...

... ¡cenar ositos de gominola!


¡Sí! No importa el color, si están cubiertos de azúcar o si no son del todo blanditos... ¡Ñam, ñam! Aunque parezcan inofensivos, dicen que son culpables de la hiperactividad de los niños... ¡Jajaja! Me da igual. Yo compraré mañana. Hace mucho tiempo que no me paso por una tienda de chucherías. Junto con el regaliz, más el negro que el rojo, son mis favoritos.

Mañana a estas horas...

... ya estaré en casita!

Estoy preparando la maleta. Ya tengo mi billete y muchas ganas de veros a todos! Echo de menos hasta el frío de Soria! Ese que te obliga a subirte la bufanda hasta la nariz y te pone las orejas rojitas. [Me arrepentiré de esto en los próximos días...] ¡Jejeje! Y como siempre, no sé lo que meter. Lo primero de todo, ¡el abrigo! Pantalones, camisetas, jerseys... ¿Demasiada ropa? Seguramente.. ¡Las zapatillas! ¿Y qué hago? ¿Dejo aquí las botas? No, me las llevo también.

Últimamente, mi vida es un desastre... La falta de horarios que marquen mi rutina y estos fines de semana de cuatro días están acabando conmigo. ¡Jajaja! Dormir tres horas en tres días creo que demuestra que mi capacidad de organización está fallando. Pero pienso cargar pilas estos días y sorprenderos después del puente con energías renovadas. Jajaj! Un puente que, por cierto, se me ha echado encima...

Menos mal que dentro de este desorden, tengo algo de tiempo para mí. Ayer estuve pensando. Salí de casa con el mp3 sin pilas y la excusa de visitar una exposición sobre la libertad de prensa. En mi bolsillo, un par de anuncios de habitaciones en alquiler por el centro por si acaso... [Se me olvidó la cámara de fotos...] No tendría que haber tardado más de dos horas en volver, pero en su lugar decidí andar un rato. La Navidad ha llegado a la capital y la verdad es que le sienta bien...

martes, 27 de noviembre de 2007

"Te quiero, te quiero...

... Lisa, despierta."

Le dice Johnatan cuando se acercan las cámaras. Es de noche y la calle encierra peligros que sólo ellos conocen y de los que sólo ellos saben protegerse. Johnatan es un joven que vive en Mwanza, a orillas del lago Victoria. En sus dibujos los niños duermen en la calle, los esqueletos de aviones siniestrados conviven con las personas, las peleas son habituales... Y la realidad no es distinta. Sus ojos reflejan algo que no sé explicar. Hay ternura, sabiduría, esperanza... y a la vez, profunda tristeza. Las palabras de Johnatan, con las que titulo este post, son la única muestra de humanidad (entendida como sensibilidad humana) en una sucesión de escenas que no pueden dejarte indiferente.

"La Pesadilla de Darwin" (Darwin's Nightmare) dirigido por Hubert Sauper (2004). Una pesadilla cotidiana para miles de personas: pescadores, huérfanos y prostitutas obligados a compartir sus días con el hambre, el SIDA o el tráfico de armas. Ciento siete minutos que nos muestran la cara más terrible de la globalización. Una bofetada que nos tira al suelo y nos pone frente a una realidad que me ha dejado sin palabras y con un tremendo sentimiento de culpa e impotencia. Un documento revelador y sobre todo, necesario.

Y es que, cuando impera la ley del más fuerte no hay más leyes que esa. El pez grande se come al chico y en este caso, es la perca del Nilo (especie introducida artificialmente en el lago Victoria en la década de los sesenta) la que ha devorado a las especies autóctonas. El voraz animal se ha convertido en la principal fuente de ingresos del país. Los aviones aterrizan en el aeropuerto de Mwanza constantemente. A pesar de que la mayoría afirma que llegan vacíos, algunas voces denuncian el explosivo cargamento que transportan. Pero los pilotos hacen la vista gorda y los políticos evitan preguntas incómodas.

Y la vida sigue, en Tanzania y en el resto del mundo. Comienza un nuevo mes. "You're part of the big system" leo en el calendario que cuelga de una pared de la fábrica que aparece en el documental. Un Big System que oprime y que asesina. Que no sólo tolera las injusticias, sino que las fomenta. Un Gran Sistema que antepone los beneficios a las personas y las aplasta con mecanismos capitalistas. En definitiva, un sistema que mata de hambre a unos, mientras otros engordan sin parar.

Todo esto resulta cuanto menos paradójico. Cientos de toneladas de este pescado alimentan diariamente a dos millones de blancos, mientras que allí tienen que conformarse con lo que no se llevan los camiones (está prohibido pescar para consumo propio). Sólo quedan cabezas y raspas. El resto, limpio y preparado para volar a Occidente, ha aumentado tanto de valor que no pueden permitírselo. Por si no fuera poco, ni siquiera se desaprovecha el plástico procedecente del envasado. Los niños obtienen con él una cola que les aleja de sus trágicas realidades, de los abusos a los que están sometidos...

"La pobreza es un círculo vicioso", reconoce un maestro que malvive entre barcas destartaladas. Si tus padres son pobres, tú lo eres y tus hijos lo serán, viene a decirnos. Abruma la facilidad con la que hemos asumido todo esto. Quizá porque nos ha tocado nacer en el lado bueno, quizá porque no sabemos qué hacer ante algo que se nos escapa. Pero no podemos acomodarnos tras este argumento. No hablamos de cifras ni de porcentajes, ¡hablamos las personas! ¡Seres más humanos que los que se reúnen en los despachos de Bruselas! África agozina. Las causas: hambre, SIDA y perpetuas guerras que se alimentan con munición occidental.

Tras esta pesadilla, solo pude sentir una cosa además de indignación e impotencia. Me sentí afortunada... Pensar en los regalos de navidad, hacer un viaje después de los exámenes de Febrero o sacarme el carnet de conducir parecen ahora trivialidades insultantemente vergonzantes y por supuesto, prescindibles. Aún así, mañana me despertaré en una cama confortable, me ducharé con agua caliente y volveré a mirar a los ojos a un mundo que llora y al que sin embargo no sé cómo ayudar.

Sí, me siento muy muy afortunada y lo único que puedo decir es gracias...

miércoles, 21 de noviembre de 2007

No es un adiós...

No podía creerlo, no quería...

Acabo de leer que Fernando Fernán Gómez ha muerto y, sin embargo, me resisto a asumir que el verbo que acompaña a su nombre está en pasado. Se va... Corrijo. Se ha ido uno de los grandes. Ochenta y seis años han sido suficientes para dejar una huella que tardará mucho, mucho tiempo en borrarse [si es que lo hace]. Un hombre polifácetico: actor, director, escritor, guionista... Nadie discute que tras una barba en su día pelirroja y esos ojos claros se escondía un Artista con mayúscula. Y digo artista en el mejor sentido.

Irónico, idealista, temperamental... Era irremediablemente imprevisible. No lo conocía, pero le admiraba. Quizá eso es lo único que explica que, sin poder evitarlo, haya estado llorando. Llevo un rato intentando encontrar una película, un personaje, un libro o una frase. Algo. Pero es tan difícil... Me gusta imaginarlo como el Abuelo que nunca tuve, o mejor dicho, que nunca conocí.

El genio sale de escena y ahora toca bajar el telón. Estés donde estés... ¡Hasta siempre!

martes, 13 de noviembre de 2007

Martes y trece

¿Mala suerte?

Me da igual lo que piensen esos idiotas supersticiosos... No tengo tréboles de cuatro hojas, ni una moneda de cinco duros en el llavero, ni estampitas en la cartera. Me gustan los gatos... ¡negros! [Sería del único color que tendría uno.] Nunca cruzaré la acera por no pasar debajo de una escalera. He roto miles de cadenas, tanto por correo como por mail y varios espejos... sin acumular años de mala suerte o morir atropellada. Barro la sal que se me cae al suelo sin lanzar un puñadito por encima del hombro izquierdo. Y hablando de izquierdos, no tengo un mal día si me levanto con ese pie. No me ha pasado nada por abrir el paraguas en casa y me jode cuando pierdo un guante, no por la supuesta mala suerte sino porque es difícil encontrar otro par que me guste. Sonrío a los tuertos y el color amarillo es mi favorito.

Así que hoy es martes y trece, ¿y qué?